Cuando hablamos de impuestos en una empresa o negocio, uno de los conceptos más importantes es el IVA soportado e IVA repercutido. Ambos términos están estrechamente relacionados, pero su función y tratamiento contable son diferentes. Conocerlos bien es fundamental para llevar una gestión fiscal correcta y evitar errores en las declaraciones trimestrales.
¿Qué es el IVA soportado?
El IVA soportado es el impuesto que una empresa o profesional paga al adquirir bienes o servicios necesarios para su actividad. Es decir, se trata del IVA que se soporta en las compras.
Por ejemplo, si una empresa compra material de oficina por 500 € más un 21 % de IVA (105 €), ese importe de 105 € corresponde al IVA soportado.
Este impuesto se puede deducir siempre que las compras estén directamente relacionadas con la actividad económica del negocio.
¿Qué es el IVA repercutido?
El IVA repercutido es el impuesto que la empresa cobra a sus clientes al vender un producto o prestar un servicio. Es decir, el IVA que se repercute en las ventas.
Por ejemplo, si se factura un servicio de 1.000 € más un 21 % de IVA (210 €), esos 210 € constituyen el IVA repercutido.
En realidad, ese dinero no pertenece a la empresa, sino que debe ser ingresado posteriormente en Hacienda.
Diferencias clave entre IVA soportado e IVA repercutido
| Concepto | IVA Soportado | IVA Repercutido |
|---|---|---|
| Origen | Compras y gastos | Ventas y servicios |
| Se paga a | Proveedores | Se cobra a clientes |
| Finalidad | Se deduce del IVA repercutido | Se ingresa a Hacienda |
| Naturaleza contable | Derecho de deducción | Obligación de pago |
En resumen, el IVA soportado e IVA repercutido son dos caras de la misma moneda: el primero representa lo que pagas en tus compras, y el segundo lo que cobras en tus ventas.
Cómo gestionarlos
Para llevar un control adecuado del IVA, es importante:
- Registrar correctamente todas las facturas emitidas y recibidas.
Debes tener tus facturas organizadas por trimestre y con todos los datos fiscales obligatorios. - Diferenciar el IVA deducible del no deducible.
No todo el IVA soportado puede deducirse. Por ejemplo, los gastos personales o no relacionados con la actividad no se incluyen. - Realizar la liquidación trimestral del IVA (modelo 303).
En este modelo se resta el IVA soportado al IVA repercutido.
– Si el resultado es positivo → se paga a Hacienda.
– Si es negativo → se puede compensar en el siguiente trimestre o solicitar su devolución al final del año. - Conservar toda la documentación.
Hacienda puede requerir las facturas para comprobar las deducciones.
Conclusión
Entender la diferencia entre IVA soportado e IVA repercutido es esencial para cualquier autónomo o empresa. Una correcta gestión del IVA garantiza el cumplimiento de las obligaciones fiscales y evita sanciones o errores contables. Si tienes dudas o necesitas apoyo profesional, contar con una asesoría fiscal es la mejor forma de asegurar una gestión precisa y eficiente.